MANILA (Diario de Manila / 6 de septiembre de 2008) -El Gobierno de Filipinas reforzó con un millar de soldados su contingente en el sur del país para proteger a las comunidades cristianas y escoltar el envío de ayuda humanitaria tras la paralización del proceso de paz con los rebeldes musulmanes.
Dos batallones de infantería han sido desplegados en el centro y oeste de la isla de Mindanao, donde opera el Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI), anunció hoy en la capital el portavoz de las Fuerzas Armadas, general Jorge Segovia.
Segovia indicó que la zona continúa relativamente pacífica desde que empezó el lunes el mes santo musulmán del Ramadán, que por otra parte ha llevado al Ejército a reducir la intensidad de su ofensiva militar contra los guerrilleros.
A principios de semana, la presidenta filipina, Gloria Macapagal Arroyo, disolvió la comisión que negociaba el acuerdo de paz con el FMLI por la falta de sinceridad del grupo, sin esperar al fallo del Tribunal Supremo sobre la suspensión de la firma de un memorando de entendimiento ya pactado.
Ese documento daba luz verde a ampliar la autonomía de los musulmanes en el sur de Filipinas y es considerado imprescindible para poner fin a décadas de conflicto, aunque es rechazado por algunos políticos cristianos.
Desde que el Supremo paralizó su firma hace un mes, la ola de violencia por los ataques perpetrados por comandantes renegados del FMLI ha causado más de 150 muertos y 140.000 desplazados.
Los cinco millones de musulmanes de Mindanao, los primeros pobladores de la isla antes de que llegaran los colonizadores españoles, mantienen siglos después una difícil convivencia con la mayoría de nueve millones de católicos.
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